El EUR/USD comienza la semana bajo presión y cotiza en torno a 1.1558, después de que los últimos datos de inflación de EE.UU. reforzaran las expectativas de una subida de tipos por parte de la Reserva Federal. El IPC de agosto mostró una inflación general del 3.4% interanual, mientras que el índice subyacente se moderó ligeramente hasta el 2.4%. Sin embargo, el avance mensual del IPC subyacente del 0.3% superó las previsiones y mantiene cierta preocupación sobre la persistencia de las presiones inflacionarias. A esto se suma el fuerte dato del IPP, cuya tasa anual se aceleró hasta el 5.4% en agosto desde el 4.8% anterior.
Como consecuencia, los mercados han elevado considerablemente las probabilidades de una subida de 25 puntos básicos de la Fed en septiembre, situándolas cerca del 90%. Este escenario mantiene elevados los rendimientos de los bonos del Tesoro y proporciona respaldo al dólar estadounidense, limitando el potencial alcista del EUR/USD. Por el lado europeo, el BCE también mantiene un tono relativamente restrictivo. El banco elevó su tasa de depósito hasta el 2.50% en septiembre y sus nuevas previsiones apuntan a una inflación por encima del objetivo durante más tiempo.
Los mercados, por tanto, siguen contemplando nuevas subidas de tipos antes de finalizar el año, lo que ofrece cierto apoyo al Euro y evita una caída más pronunciada del cruce. El componente geopolítico continúa siendo otro factor clave. La tensión en Oriente Medio y las dificultades para garantizar el tráfico marítimo por los estrechos de Ormuz y Babel-Mandeb mantienen elevados los precios del petróleo y la prima de riesgo. Un nuevo repunte de la energía podría alimentar nuevamente la inflación y favorecer al dólar como activo refugio. Por parte del resto del cuadre, el EUR/GBP cotiza en niveles de 0.8562, mientras que el EUR/JPY cotiza en 178.23

